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[Columna] Telecomunicaciones: Los caminos de la esperanza

Juan Rivadeneyra Director de Asuntos Corporativos de Claro Perú

Juan Rivadeneyra, Director de Asuntos Regulatorios de Claro Perú, destaca el aporte de las telecomunicaciones para impulsar el desarrollo sostenible de los pueblos y mejorar la vida de las personas.

Uno de los aspectos centrales que el historiador Yuval Noah Harari nos revela en su libro Sapiens es que el lenguaje es extremadamente importante puesto que está en el fondo de todo lo que hacemos. Sobrevivimos, explica, gracias a las características de lo que él llama la naturaleza “ficcional” del lenguaje que nos permite (a diferencia de los animales) usar el mismo lenguaje para crear una realidad inexistente; una serie de ficciones que dan cohesión a las sociedades. Pero Noah Harari también afirma que para la supervivencia del hombre ha sido clave usar las capacidades comunicativas para describir la realidad en un contexto cooperativo. 

Esas capacidades que explicaron en su momento la primacía del Homo Sapiens, evidentemente se han potenciado. El Internet, la gran red de redes, hoy más que nunca evidencia esta gran cooperación humana que posibilita la continuidad de la vida en sus diversos aspectos sociales y económicos, poniendo a prueba la resiliencia de las personas, mediante el tránsito de una cantidad enorme de información en todas las lenguas, a cualquier parte del mundo y con una connotación cada vez más ficcional, propia de la coyuntura. 

El símil de las redes de telecomunicaciones con el sistema nervioso del cuerpo humano cobra cada vez más sentido. Este último tiene como función principal recibir y procesar toda la información que proviene tanto del interior del cuerpo como del exterior, para regular el funcionamiento de los demás órganos y sistemas. Redes dorsales y redes de acceso son el equivalente al sistema nervioso central y periférico de las sociedades modernas; el flujo constante de información a través de la interconexión de múltiples plataformas y equipos y sistemas en todo el mundo, evidencian lo cada vez más relevante para el orden social que resultan las telecomunicaciones. Imagínese experimentar una situación de pandemia como la actual sin la existencia de Internet; caótico, ¿verdad?

 

"El brillo de la tecnología no debe hacernos perder de vista que el objetivo fundamental de las telecomunicaciones es, sin duda, mejorar la vida de las personas”.

 

Desde la aparición del teléfono, cuando hacíamos una llamada nos comunicábamos a un lugar; luego, con la aparición del celular y su movilidad propia, pasamos a llamar a una persona; y, ahora con el Internet trascendemos para acceder a un sinfín de posibilidades que nos permiten satisfacer las más variadas necesidades humanas. Desde el lado más personal, las redes de telecomunicaciones son caminos por los cuales -en milisegundos y sin importar la distancia física- se transmiten emociones, se encuentra seguridad, se obtiene esparcimiento, se disipan temores, se superan problemas y se encuentra paz, esperanza y alegría. También son caminos en los que, sin duda, se generan oportunidades de desarrollo y mayor bienestar. Según la GSMA, solo un 49% de la población en el mundo está conectada a Internet por el celular. Es por ello que en los próximos años el bienestar estará condicionado por el grado de desarrollo de las telecomunicaciones y de la incorporación de la transformación digital en las interacciones privadas y públicas de las personas. No hay dudas sobre el potencial de las telecomunicaciones en la consecución de la gran mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas.

Las telecomunicaciones vienen evolucionando vertiginosamente en los últimos años y se nos presentan bajo el ropaje deslumbrante de la tecnología que nos ofrece grandes velocidades, enormes capacidades y novedosos equipos. Sin embargo, el brillo de la tecnología no debe hacernos perder de vista que el objetivo fundamental de las telecomunicaciones es, sin duda, mejorar la vida de las personas. 

El Día Mundial de las Telecomunicaciones es ocasión propicia para reforzar ese concepto medular y su real propósito, porque, parafraseando a Abraham Lincoln, las telecomunicaciones, al final de cuentas, son de la persona, por la persona y para la persona.

Si quieres conocer las principales iniciativas que desplegamos desde Claro Perú para contribuir a reducir la brecha digital en el país y hacer realidad el Teletrabajo, la Teleducación, la Telesalud, la Autogestión y el Entretenimiento Digital, en esta “nueva normalidad”, te invito a leer esta nota.

 

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