Seguridad

[COLUMNA] Mirar críticamente la tecnología como hábito de seguridad

Miguel Morachimo Director Ejecutivo de Hiperderecho.

Miguel Morachimo, fundador y director ejecutivo de Hiperderecho, nos habla sobre la importancia de reflexionar acerca de nuestra seguridad en línea, íntimamente vinculada con nuestras prácticas de seguridad personal.

 

El 2020 nos ha dejado muchas lecciones a nivel individual y colectivo. Una de las más importantes es que, sin tecnología y conectividad, nuestra vida diaria sería imposible. Estas herramientas no solo nos sirven hoy para trabajar o divertirnos sino también para conectarnos con nuestros seres queridos, estudiar, y acceder a información que podría salvar nuestras vidas. Al mismo tiempo, esta temporada que vivimos intensamente en línea está propiciando un despertar crítico para muchas personas. Conversaciones actuales sobre noticias falsas, privacidad o concentración de mercados tecnológicos (“big tech”) hubiesen sido difíciles de contextualizar hasta hace poco.

Un episodio reciente de reflexión colectiva sobre la tecnología que usamos a diario fue la reacción a un supuesto cambio en las políticas de privacidad de WhatsApp. Aunque realmente se trataba de una pequeña modificación de su producto para empresas, muchos usuarios vieron mucho más en este cambio. Algunos empezaron a considerar si se sentían cómodos con que exista una sola empresa que sea dueña y combine la información de sus actividades en Facebook, Instagram y WhatsApp. Se preguntaron exactamente qué objetivos o modelos de negocio llevaban a esta empresa a diseñar sus productos u ofrecerlos bajo las condiciones que lo hacen. Con independencia de si esto los haya llevado a cambiar de aplicación de mensajería favorita o no, la mera indagación comunitaria sobre estos temas representa un punto de inflexión importante.

 

¿Han pensado sobre la seguridad de su información?

Durante mucho tiempo, hemos tenido una visión parcial de una Internet segura. Asociar nuestra seguridad exclusivamente al uso del mejor antivirus, el sistema operativo más actualizado o la contraseña más complicada es solo una parte de la conversación. Ahora que pasamos más tiempo en línea que nunca, resulta imposible no pensar también en que nuestra seguridad en línea está íntimamente vinculada con nuestras prácticas de seguridad personal. Pensar en nuestra seguridad en línea también es reflexionar sobre con quiénes compartimos nuestra información, bajo qué condiciones, con qué propósito y qué podría salir mal si esa información llega a otros. Pensar en privacidad o protección de datos importa no solo para proteger nuestras comunicaciones o archivos informáticos sino también para protegernos a nosotros mismos.

 

“Ahora que pasamos más tiempo en línea que nunca, resulta imposible no pensar también en que nuestra seguridad en línea está íntimamente vinculada con nuestras prácticas de seguridad personal”.

 

Medidas para tomar en cuenta

A veces, esta reflexión no necesita ir tan lejos como pensar en los gigantes de Silicon Valley o en el poder de las empresas asiáticas. Los peligros menos observados y más tangibles para nuestra seguridad están más cerca de lo que pensamos. Un ejemplo tangible es la mala práctica de fotografiar los documentos de identidad o las personas mismas recibiendo un despacho a domicilio de los comercios en línea. Esta idea muy difundida en esta temporada aspira a reemplazar la necesidad de que las personas firmen el cargo de entrega pero nunca es informada al momento de la compra. No solo nos incomoda al tomarnos por sorpresa sino que genera un registro innecesario y abundante de datos personales. La recolección y distribución libre de nuestras fotografías o las de nuestros documentos puede ser el primer paso para suplantaciones, estafas, extorsiones o situaciones de acoso. Esta práctica, que ya ha sido abiertamente condenada por la Dirección General de Protección de Datos Personales del Ministerio de Justicia, es solo uno de los frentes sobre los que deberíamos de continuar pensando críticamente en la seguridad de nuestros datos. Alternativas como proveer de códigos de seguridad o verificaciones visuales de identidad al momento de entrega pueden lograr lo mismo minimizando el riesgo para nuestros datos.

 

“La recolección y distribución libre de nuestras fotografías o las de nuestros documentos puede ser el primer paso para suplantaciones, estafas, extorsiones o situaciones de acoso”.

 

Si  Internet está progresivamente convirtiéndose en el espacio en el que existimos, pensar en nuestra seguridad en línea es también pensar en nuestra seguridad personalComo cuando aprendemos a cruzar la pista o adoptamos hábitos saludables, no existen fórmulas mágicas ni soluciones de un solo clic. Se trata de hacerse este tipo de preguntas, investigarlas, conversarlas con quienes tenemos cerca y elegir el nivel de riesgo con el que nos sintamos más cómodos.

 

 

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